Las bases del PRM en Santiago, Anhelan un cambio en el municipio de Santiago.

Santiago en Silencio: La Crisis de Representación y el Abandono de la Base Partidaria.

El municipio de Santiago atraviesa una etapa compleja en el ámbito político y organizativo. Aunque el discurso oficial insiste en avances y estabilidad, la percepción interna entre miembros históricos, dirigentes zonales y militantes de base cuenta una historia distinta: la de un partido desconectado de su propia gente y una dirigencia local incapaz de articular participación real.

En los últimos casi cuatro años, la dirigencia política que dirige el municipio de Santiago ha mostrado un marcado deterioro en su tejido interno. La ausencia de reuniones generales —instrumento esencial para el debate democrático, la formación de consenso y la planificación estratégica— ha provocado un vacío que se ha llenado con improvisación y alianzas circunstanciales que solo benefician a externos o allegados a esta organización política.
En lugar de espacios amplios, pluralistas y deliberativos, se han visto pequeños círculos cerrados con intereses coyunturales, donde participa una élite reducida que mantiene control sobre decisiones clave sin consultar a nadie a los órganos de dirección que establecen los estatutos del PRM.

Las estructuras zonales y regionales, históricamente el corazón operativo del partido, se sienten relegadas y subestimadas. Dirigentes territoriales que un día ofrecieron sudor, tiempo y reputación para construir un proyecto político hoy observan, con frustración, cómo son recordados únicamente cuando se necesita movilización o apoyo electoral.
La falta de reconocimiento, de comunicación y de canales permanentes de diálogo ha provocado desmotivación y ruptura emocional entre la militancia tradicional y quienes hoy ocupan posiciones de poder.

Participación en el gobierno: mínima, casi inexistente.

A pesar de ser la segunda ciudad más importante del país, Santiago ha recibido una participación mínima dentro de los espacios gubernamentales de decisión. Muchos militantes se cuestionan cómo una fuerza que en campaña hablaba de cambio inclusión, renovación y justicia interna terminó reproduciendo el mismo modelo centralizado que criticaba.
Los pocos designados no representan necesariamente la pluralidad de la estructura partidaria, sino más bien intereses particulares o vínculos personales.

Esta crisis interna no es solo un conflicto emocional o filosófico; tiene repercusiones directas en la gobernabilidad y en la calidad de la democracia local:

  • Pérdida de confianza y cohesión interna.
  • Falta de proyectos estratégicos consensuados.
  • Desvinculación entre gobierno y militancia.
  • Desgaste del liderazgo y reducción del potencial electoral futuro.

La necesidad urgente de un reencuentro

De cara a la convención que se estila para este 2026 dejamos advertimos que, si la dirigencia municipal no corrige su rumbo y no responde a las demandas de quienes construyeron y defendieron la estructura desde sus cimientos, el partido corre el riesgo de enfrentar un colapso moral y organizacional.
La renovación no puede limitarse a discursos en tiempos de campaña: requiere escuchar, integrar y permitir que la participación vuelva a ser más que un eslogan vacío. Es hora de que Santiago despierte de este silencio, que su militancia recupere espacios y que la democracia interna vuelva a ser el pilar del proyecto político que prometió esperanza y cambio.
De lo contrario, la historia será implacable con quienes tuvieron la oportunidad de transformar y prefirieron administrar la desconexión.

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